¿Les suena esto?
Todos conocemos la famosa casilla de la renta para destinar un porcentaje del impuesto del IRPF para la Iglesia Católica, pero ¿en qué consiste exáctamente? ¿de donde ha salido? y lo que es más importante ¿Por qué está ahí?
Empecemos por el principio, la Constitución de 1978. Cuando se aprobó, España salió de un modelo de relación Estado-grupos religiosos confesional en el que había una norma, el Concordato de 1953, que regulaba el compromiso del Estado de subvencionar el clero y el culto de la Iglesia Católica. ¿Cómo? Los gastos (todos) del clero y del culto los sufragaba el Estado. Así, se pasa de un modelo en el que el franquismo se pagaba a "final de mes" todo lo que gastaba la Iglesia, a otro, diferente.
El cambio se plasma en el Acuerdo de Asuntos económicos de 3 de enero de 1979. y se produjo básicamente porque el gasto de la iglesia no se podía mantener en un Estado que conjugaba el principio de laicidad (entendido como la neutralidad del Estado en asuntos religiosos) y de cooperación.
Así, el Estado le comunicó a la Iglesia que va a reducir su relación de manera gradual: el Estado quiere ir a la neutralidad de un modo paulatino, lo que se concretó en tres fases, y en el que la Iglesia asumió el compromiso de alcanzar la autofinanciación (cosa que todavía está intentando…).
Por tanto, para alcanzar este objetivo de autofinanciación se establecen tres fases en ese acuerdo:
La primera fase consistió en que, durante unos años, se aplicaba un sistema de Dotación prespuestaria, es decir, se le sigue financiando directamente, mediante una cantidad que se le da a la Iglesia católica (así, directamente, patí maja), y que está contenida en los Presupuestos Generales del Estado. Esta fase duró hasta 1987.
Hasta 1991 se produce la segunda fase del camino a la autofinanciación. El Estado establece un sistema mixto de dotación presupuestaria junto con una asignación tributaria (es decir, la famosa casillita de la renta, en la que el individuo decide si destinar un porcentaje de su dinero a la Iglesia o no).
La tercera fase se produce a partir de 1991, en ella sólo se produce la asignación tributaria.
Esto consistía en solo financiar con lo que los ciudadanos decidan darle con la casillitar. Pero surge “algo” un poco bastante raro: para ser eficaces (¿?) el Estado le adelanta a cuenta (el dinero, Nuestro dinero) que obtuvo la Iglesia el año anterior, luego se queda la parte obtenida por la asignación y lo que falte (porque lo recibido con la asignación es menos que lo que ha adelantado a la iglesia) se lo debe la Iglesia. Pero amigos, esto no queda aquí porque: esa deuda se "quedaba apuntada" y en los presupuestos generales del estado de todos estos años se fue anotando una declaración que rezaba (nunca mejor dicho) así: “Se elevan a definitivas las cantidades entregadas a cuenta”. Esto significa, en lenguaje para todos que: se lo perdonaban.
Es decir, el camino hacia la autofinanciacion hasta aquí no es más que un engaño para tontos, se le sigue dando el mismo dinero, el mismo, de nuestros bolsillos a una confesión religiosa que NO es de todos.
Además, esto no cuadraba con el principio de laicidad, pues la voluntad del Estado es la de cooperar de una manera neutral. Neutral, no dándole dinero.
¿Cómo se solucionó toda esta historia?
Aquí llegamos a la actualidad. En el año 2007 el Gobierno pacta con la Iglesia católica la solucion: el Estado articula un sistema respetuoso con el principio de laicidad (aunque lo de respetuoso habrá que verlo): continúa la financiación con la asignación tributaria, pero esta vez sin exenciones tributarias. ¿Qué excenciones? ¿La Iglesia, además de todo eso, tenía exenciones? Pues sí, porque no pagaba el IVA.
¿Y esta buena voluntad del Gobierno (que por cierto, fue duramente criticada por ciertos sectores, como el pp) a qué se debió? Pues básicamente a que el IVA es un impuesto procedente de Europa, y si no lo pagaba y continuaba la exención el caso iba a llegar al Tribunal Europeo (aaaaaanda).
Se supone que esta forma de financiación es conforme al principio de laicidad porque es una financiación exclusiva con el porcentaje de cada contribuyente sobre el impuesto del IRPF.
Pero, hay algo más. (Además de lo evidente).
Como la Iglesia salía perdiendo de todo este lio (recordemos que siempre le hemos dado dinerito) pues se decidió “elevar el porcentaje de asignación tributaria, que pasa del 0,5239 al 0,7%” Para que la pobre Iglesia, no pierda mucho.
En el texto del Proyecto de Ley de Presupuestos de 2007, se dice posteriormente lo de que la Iglesia, a cambio de la elevación, pagará el IVA. Oh, si es que están en todo… lo de la amenaza del tribunal europeo no tiene nada que ver, sin duda.
Pero esperen, porque hay más, el Estado sigue financiando a la Iglesia Católica de una manera indirecta: con exenciones (otras que no son el IVA), actividades que el Estado no grava, como las donaciones de los fieles, los incentivos a las donaciones… Además de con la casilla.
¿Cómo es esto posible? ¿Realmente el sistema de financiación con la casillita de la renta es conforme al principio de laicidad del Estado y de Igualdad?
Para muchos sí. Pero yo no estoy de acuerdo. La Iglesia no ha llegado a la famosa autofinanciación, ni siquiera parece que lo haya intentado. Cuando se le ha retirado algo se le ha compensado con otra cosa, pero ¿por qué? ¿Acaso el principio de cooperación nos dice eso? ¿Que tenemos que pagar a la Iglesia católica? todo menos lo que se dijo: que se autofinancie.
¿por qué un porcentaje destinado a las arcas tienen que ir a la Iglesia católica? ¿por qué no aparece para otras confesiones? ¿No es extraño que un Estado “neutral” que no puede decidir NADA sobre asuntos religiosos, que no es capaz ni de cerrar la puerta a todas esas religiones (y sectas que se esconden bajo ese nombre) a la obtención de una personalidad jurídica, sí tenga que PAGAR a una confesión?.
Por cierto, que las confesiones minoritarias, también reciben una financiación directa del Estado a través de una fundación, pero sólo para actividades que NO sean de culto (de integración, culturales, tolerancia...) ¿por qué estas solo reciben dinero para actividades no de culto, pero la Iglesia para todo?
Por cierto, que las confesiones minoritarias, también reciben una financiación directa del Estado a través de una fundación, pero sólo para actividades que NO sean de culto (de integración, culturales, tolerancia...) ¿por qué estas solo reciben dinero para actividades no de culto, pero la Iglesia para todo?



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